sincronía (de «sin-2» y el gr. «chrónos», tiempo) f. Circunstancia de ser sincrónicas dos cosas. ¤ Ling. Conjunto de hechos considerados en un momento determinado, sin tener en cuenta su evolución histórica.
Vamos a ser sincrónicos. Consideremos el hecho aparentemente fortuito que tuvo lugar el miércoles pasado. Mucha gente en el club. Las personas se separan en tres grupos; Hamburgum para unos, Kingsburg para otros y Race for the Galaxy (cómo no) para los demás.
Duración estimada de Hamburgum: 75 – 90 min. Duración estimada de Kingsburg: 90 min. Duración estimada de RftG: 45 min. Tras la pertinente explicación de reglas (siempre está quien no ha jugado), las tres partidas empiezan simultáneamente. Y luego, al cabo de 90 minutos aproximadamente, sobreviene el milagro: las tres partidas terminan simultáneamente (eso sí, los jugadores de Race for the Galaxy han tenido tiempo de acumular un par de partidas mientras los otros sólo una).
Y aquí viene la reflexión de turno: a pesar de que los tres grupos han dedicado el mismo tiempo, ¿el resultado obtenido es el mismo para los que estaban luchando contra orcos y dragones, que para aquellos que se dedicaban a construir un imperio galáctico o los que estaban trapicheando en Hamburgo? O dicho de otro modo, ¿implica la misma duración una misma intensidad (o complejidad (o peso, si hablamos en conceptos de BGG))? Está claro que no; no hace falta sacar ejemplos tan rocambolescos para llegar a esta perogrullada. Basta con echar la vista atrás y mirar un Trivial o un Monopoly, juegos de mesa que podían eternizarse y que en realidad tenían una sustancia lúdica más bien escasa. O una partida rápida de ajedrez. O una tarde dedicada al Titán. Está claro que la ecuación D(isfrute)=I(ntensidad) x T(iempo) no se cumple en el caso de los juegos de mesa.
Y sin embargo, al menos en nuestro grupo, mucha gente sigue eligiendo el juego al que va a jugar no sólo en función de sus gustos personales sino (cada vez más, parece ser) en función de la (supuesta) duración. Hay quien, si es demasiado largo, (léase, más de 90 min.) se aparta de él como de la peste. Y también está quien cree que va a sacar más partido jugando a un juego de 3 horas que a 3 juegos de 1 hora. Pero lo cierto es que en las matemáticas lúdicas 2+2 pocas veces acostumbran a ser 4. O que no es lo mismo 1x3 que 3x1.
En el ejemplo del miércoles pasado, aunque Hamburgum y Kingsburg tienen aproximadamente la misma duración, está claro que los dos ofrecen algo muy distinto; el segundo es bastante más ligero que el otro, tanto en intenciones como en resultado. Y del mismo modo, aunque teóricamente una partida de Kingsburg dura el doble que una partida de RftG, a nadie que haya jugado a ambos se le escapa que el juego galáctico de Tom Lehmann es un juego más intenso y exigente que el del tándem Chiarvesio & Ienacco (y ojo, que intenso no quiere decir necesariamente mejor).
En definitiva, no voy a defender que la gente no tenga en cuenta el tiempo llegado el momento de escoger el juego. Sé que no se le puede pedir (no le puedo pedir) a alguien que empiece una partida de Through the Ages a la 1 de la madrugada sabiendo que tiene que levantarse a las 7 para ir a trabajar. Pero cuando te reúnes con los amigos a las nueve de la noche sabiendo que no saldrás antes de las 12, ¿realmente es tan importante el factor tiempo a la hora de decidir? ¿No deberíamos pensar primero en qué juego nos apetece entre aquellos que tenemos al alcance? Y si para nosotros el factor “complejidad” es importante (tanto en un sentido como en otro; hay quien no quiere juegos “facilones” y hay quien no quiere “cometarros”) ¿no sería más importante que nos fijáramos precisamente en eso y no en la duración? Tomar la duración como indicador de complejidad es un error que a menudo (y me incluyo) cometemos.
Pero, por suerte, somos personas y no máquinas; podemos aprender de nuestros errores. Jugadores del mundo entero: ¡no volvamos a tropezar otra vez con esta piedra! ¡Alcémonos por fin y liberémonos del yugo del tiempo! ¡No permitamos que este Amo implacable que ya gobierna una buena parte de nuestras vidas gobierne también nuestros momentos lúdicos! ¡Enterremos de una vez por todas ese maldito reloj bajo una avalancha de meeples!
Así que preparaos, mis colegas lúdicos: a partir de ahora todas mis cajas de juegos vendrán con el apartado de duración tachado con un rotulador bien grueso. Y cada vez que me preguntéis cuánto dura un juego os mentiré como un bellaco “¿Este Paths of Glory? Nada hombre, si a ti te apetece nos lo pulimos en un par de horas…” o “¡¿No has probado todavía el Civilization?! Pues nada mujer, que ahora mismo nos ponemos y tú tranquila que no te irás a dormir tarde…”. Temblad.
Fotografías cortesía del Sr. Reixach
6 comentarios:
No se ni el color de las cajas de los juegos, si son largos o cortos, fáciles o complicados, pero el caso es que me alegro de ver un nuevo post.
Este blog me tiene enganchado por ver qué dice la gente, y espero las actualizaciones como quien espera el próximo capítulo de su serie favorita. Adelante con los comentarios!!!
NOOOOOOOOOOOOOOOOO!! entonces perderemos los juegos nenazas y los juegos machotes???? no se si me das mas miedo mintiendo o diciendo la verdad..... pero bueno te kerremos igual...supongo
muy buen artículo (es esa la palabra?), pero denota ciertas cosas...
como por ejemplo que no has jugado una partida mítica en mucho tiempo.
si fuese así, esta entrada no estaría destinada a una tontería de tal magnitud.
tienes ganas de escribir una entrada del A victory lost, eh?
pronto, amigo...muy pronto!
por otra parte, voy a crear una plataforma para proponer de candidato al creador del race for the galaxy (ni siquiera se su nombre) para el premio nobel. en unos dias os paso las hojas para firmar. no me falleis!
estoy con alberto, este blog me tiene enganchado! (aunque hace un mes que no había entradas nuevas
Pues no estaría mal poder reseñar un partida del A Victory Lost, no,aunque de momento, para partidas míticas y adicción me tendré que seguir conformando con el Race for the Galaxy.
Y cuenta con mi firma para apoyar a Tom Lehmann para el Nobel (o el Príncipe de Asturias o algo así). Y por cierto, a ver si nos leemos bien el artículo, que aunque sea una tontería el nombre de este insigne señor, este artista del nuevo milenio, aparece en el quinto párrafo... :P
Ya estamos con que si la abuela fuma. Pero quien lleva los juegos al club? Pues el señor redactor de este insigne blog.
Yo te explico como se hace: Coges los juegos que quiereres jugar. Lo sque no quieres jugar, los dejas en casa (esto es muy importante).
Si asi no consigues ahorrate tiempo haciendo ecuaciones con juegos de mesa (que ya hay que ser recargolado, escolti) buscate otro club.
En Valencia, quizas??
Aqui si que hcemos las cosas bien!!
que pasa, que este no es un buen sitio para publicitar el rol en vivo de este finde, no?
Como eres!
Espero que estes jugando para redactar a continuacion :P
feliz miercoles! (bueno, jueves ya)
Publicar un comentario en la entrada