viernes 2 de mayo de 2008

Big G is coming!

Roma no se hizo en un día… y sin embargo puede caer en menos de 90 minutos. Este es el sabor y la tensión que transmite un juego como Gloria Mundi, donde la presión de ese godo que se acerca, arrasando con todo a su paso, se palpa durante toda la partida. Cinc cèntims para los que no sepan de qué va la cosa: el declive del Imperio Romano; un enorme godo a las puertas de Italia y unos senadores (los jugadores) que sólo piensan en huir. Así que, mariquitus el último y a correr para Cartago. Pero esta carrera, curiosamente, está disfrazada como un juego de recursos (¿o era al revés?). Es decir, los jugadores irán consiguiendo recursos para adquirir varios edificios que, a su vez, les permitirán acercarse cada vez más a Sicilia y huir de ese gordo que se avecina. El pequeño gran problema es precisamente el Gordo Godo; si no se le soborna a cada turno, avanzará hasta la última casilla ocupada con recursos destruyendo todo a su paso. Y destruir, en este caso, significa acabar con las posesiones que a los jugadores tanto les ha costado conseguir. Y sin embargo, si se le soborna continuamente, es muy probable que el Gordo Godo llegue antes a Roma y, con ello, acabe el juego. Así pues, el reto es trepidante; avanzar a buen ritmo y, al mismo tiempo, evitar que el Gran G llegue hasta la cittá.

Esta vez se enfrentan al reto un variopinto grupo; Xuan, César, Bisbi, el Sr. Pons (el único en merecerse el título de Sr., obviamente), Tania y el que escribe. La cosa empieza mal; debido a un error en la preparación del juego (mea culpa) los jugadores van muy —demasiado—apurados con los recursos y nadie logra adquirir edificios ni sacar un pie de Roma. Por suerte, el error se subsana rápidamente y volvemos a empezar sin gran menoscabo (apenas unos minutos perdidos). La partida nos demostrará luego que valía la pena pulsar el Reset.

El juego avanza sin sobresaltos; la gente va sobornando al Gran G, tiene tiempo de acumular recursos y edificios, y empieza a salir poco a poco de la capital del Imperio. Eso sí, algunos tienen más éxito que otros; el Sr. Pons, por ejemplo, entre amenazas veladas y no tan veladas, se va quedando rezagado. A pesar de sus esfuerzos, no logrará recuperarse.

Transcurrida media partida, César decide optar por el “Uy, se me ha olvidado” y deja de sobornar al godo con la excusa de que no dispone de los recursos necesarios. Así que el Gran G se ceba con él. Y sin embargo, Bisbi, que se sienta a su izquierda y que, por lo tanto, debería sufrir también la ira descarnada del bárbaro, logra esquivar los embates de la bestia; el godo se olvida de ella en un par de ocasiones y el tortazo lo acaba recibiendo el pobre Sr. Pons. Gracias a esto Anita Bisbalita logrará acumular una cómoda renta de cartas, aunque por desgracia no podrá recuperar la ventaja que le llevan los tres senadores más atléticos: Tania, Mabuse y Xuan.

Estos tres mantienen una encarnizada pugna durante toda la partida; el Doctor Mabuse y Xuan han venido con fuerza desde atrás mientras Tania le iba sacando el máximo provecho a una carta que le permite avanzar un par de posiciones si el bárbaro invasor está en el lugar adecuado en el momento adecuado. Aun así, Xuan consigue finalmente sobrepasarla y empieza a destacarse. Tania y el buen Doctor le van pisando los talones, intercambiando posiciones varias veces, pero el maldito espadachín bailarín está ya demasiado lejos…

Finalmente, durante el ultimísimo turno (a nadie le quedan más cartas por jugar) Xuan consigue llegar a la meta; planta su bandera en Sicilia, coge su yate privado y zarpa para Cartago mientras se despide diciendo “Ahí os quedáis, pardillos”. En la península sólo nos queda rezar para que el Gran G se apiade de nosotros y aprecie todos los obsequios que le hemos estado regalando...

Resultado:
1º Xuan
2º Mabuse
3ª Tania
4ª Bisbi
5º César
6º Pons

Valoración final: una partida de las que se agradecen. Entretenida, rápida (podría haberlo sido más) e intensa. Risas, comentarios positivos y buena sensación en general*. Lo más divertido, sin duda, poner a Tania y al Sr. Pons en la misma mesa: diversión asegurada. Y una curiosidad: los tres primeros clasificados estaban sentados el uno al lado del otro. ¿Casual? Seguro que no.

*En caso de discrepar, aprovechen la sección de comentarios.

** Obsérvese, por cierto, que me he abstenido durante todo el texto de hacer bromas fáciles aprovechando el nombre de César. Admito que me ha costado.

10 comentarios:

chama dijo...

aun recuerdo aquella primera partida a este juegaco. allá en los bosques essenitas un godo nos persiguió con sus cuernacos para el intenso y persistente regocijo de los contendientes.

juegaco 100x100 recomendable.

valen dijo...

Yo si que me acuerdo de la partida essenita! vamoc, como que o spegue un rapapolvo bonito!
A ver si comentas alguna partida qu ehagais bien de principio a final, que estais quedando de chapuceros! :P

Dr Mabuse dijo...

Oye, a ver si nos enteramos; la partida del Gran G se jugó bien de principio a fin. Lo único que pasó es que abortamos la primera pasados unos turnos después de ver el error. Pero la que comento se jugó bien de cabo a rabo.

taniki dijo...

ei ei ei, ke nosotros los terransenses jugamos komo keremos!! además era más xulo pk ni diós había salido de roma cuando el gordo godo ya había recorrido la mitad.... muerte pa tos!!!! la segunda estuvo mejor por eso, y caaaaasssi vuelvo a kedar segundona!! ue ue! MUERTE PA PONS(desde el fondiko del curason eh?) pero muerte!!!

valen dijo...

Jugais mal, jugais mal! lerelelrererlee!
No sabeis...

Xuan dijo...

Nada, nada, mucho parlotear pero aquí el menda va a ser el que os va a dar la teoría "refinitiva" que expicará el desarrollo de dicha partida.
Claramente el juego en cuestión ha de ser jugado como se indica en la ayuda de juego, sí hombre sí, el cartoncito ese con que tapabamos las fichitas, si es que no prestais atención y luego pasa lo que pasa!!! En dicha ayuda se ve claramente a un senador romano con una copa de bebercio en la mano y actitud festiva. Quienes le dimos al tintorro esa noche? Empezamos Tania y yo, lo que nos permitió cobrar una clara ventaja sobre los demás jugadores,el Dr. empezó con la birra y nos fue a la zaga, más tarde Tania cometió el terrible error de desvirtuar el tintorro y convertirlo en vulgar "calimochus", lo cual sin duda, cabreó a los dioses y le acarreó perder fuelle en favor del Dr. el cual al menos no corrompió su birrita y de un servidor que se mantuvo fiel a la ayuda de juego. Resultado,tres primeros puestos para los más ... digamos "ambientados" mientras que los abstemios que no acabaron de entrar en el espíritu del juego ocuparon las últimas plazas. Casualidad? No lo creo. Si es que hay que hacer caso a las ayudas de juego, que para eso las ponen!!!!!

Dr Mabuse dijo...

Ja, ja, ja! Molt bona la teoria de l'ajuda de joc! Me l'apunto i miraré a partir d'ara si es compleix... :)

taniki dijo...

mierda!! tienes ke traerte un juego en el ke el fumercio sea la clave!!!! en ese fijo ke os pego tal paliza ke os kedais listos....siempre ke xama no esté en la misma mesa claro....

Anónimo dijo...

Tardas

Anónimo dijo...

Hola, soy anonimo y me llamo valentin

Es cierto que no se ha talado ningún árbol para hacer este blog, pero ¿valía la pena?


Una aportación del Sr. Pons

(c) Brian Barling